27.Feb.2006 at 27 | jsajuria
Sólo le pido a Dios…
Es dificil hablar con calma cuando las cosas dan vuelta, cuando los nervios consumen la energía, pero es necesario retomar el ritmo de la vida y seguir hacia adelante con bastante optimismo. Hay veces en la vida cuando es necesario dar pasos que nos alejan de la seguridad, de lo conocido, de lo que podemos manejar. Esos momentos son dificiles, pero cuando se está seguro que es lo más correcto, vale la pena.
A veces siento que la vida es como una constante inversión. A mayor riesgo, mayor rentabilidad. Sé que el miedo nos impide siquiera ponernos en el caso de tomar esos riesgos, claro, es más facil seguir viviendo cómo hasta ahora, porque es un camino que no implica mayores problemas. Donde está la verdadera recompensa es en el arriesgarse, pero no a ciegas, sino ariesgarse a ser más feliz. Parece absurdo lo que digo - ¿quién no se atrevería a ser más feliz? -, pero no lo es. La comodidad supera muchas veces a nuestro propio instinto de búsqueda de la felicidad. La invitación es a abrirse a que el resto nos quiera y recibamos lo que nos quieran ofrecer, a que cambiemos el foco a las relaciones y nos abramos a nuevas oportunidades.
La vida es corta, y encontrar personas que te quieran de verdad no es simple ni pasa a cada día. Requiere confianza, entrega, compomiso y valentía. Tenerle miedo a que te quieran por temor a sufrir es simplemente ignorar la esencia báasica del amor: es gratis, voluntario. Nadie que quiera de verdad quiere algo de vuelta, sino sólo la oportunidad, única e irrepetible, de entregarse y de hacer feliz a otra persona.
En fin, he divagado mucho ya. Mi objetivo es simple, decirle a aquellas personas que se encuentren en la disyuntiva de si darse una oportunidad de romper con la comodidad y de atreverse en una aventura nueva que puede enriquecer mucho, que lo hagan. Es mejor pedir perdón que pedir permiso, es mejor arrepentirse de lo hecho que de lo que se deja de hacer.
He dicho, espero respuesta.















