9.Sep.2008 at 9 | jsajuria
Regionalización: ¿mito o realidad?
Un lugar común de los últimos años se refiere a la necesidad de generar mecanismos de descentralización. Todos los sectores políticos, en todas las tribunas, han vociferado a los cuatro vientos el afán “regionalizador”. Pero, ¿es eso suficiente?
Hay ciertas premisas básicas que tenemos que tener en cuenta cuando nos referimos a temas como la descentralización o, lisa y llanamente, a la redistribución del poder. El primer elemento básico es asumir que las decisiones, cualquiera que estas sean, deben ser tomadas cerca de quienes se ven afectados por las mismas. Ya sea en una política pública o en algún otro proceso político, es importante acercarse a los afectados e incorporar sus aprehensiones, aspiraciones y dudas.
Un segundo elemento se refiere al efectivo control que puede ejercer la ciudadanía sobre las acciones de sus representantes. Las decisiones tomadas de manera central, sin responsabilidades claras en su implementación ni en su diseño nos llevan a problemas y trabas como las del Transantiago. La SUBDERE el año 2007 prendió la luz de alerta al decir que el 90% de las decisiones sobre políticas públicas aplicadas a nivel nacional o regional eran tomadas en Santiago. Bajo ese panorama, ¿estamos realmente construyendo un discurso correcto de regionalización?
Por lo tanto, creemos que un buen primer paso para una verdadera descentralización pasa por que sea los habitantes de cada región puedan elegir, conocer y controlar a los miembros de sus gobiernos regionales. Hoy en día, aquellas personas responsables de aprobar los presupuestos regionales y los proyectos de inversión que afectan a todos los habitantes de la región, son electos por los concejales. Esto nos lleva a la siguiente pregunta ¿conocemos a quienes son responsables de nuestro dinero y de cómo se invierte en nuestra región?, ¿tenemos como controlar el correcto uso de esos recursos? Hacemos un llamado, entonces, a que se apruebe el proyecto que se tramita hoy en el Senado y que propone la elección directa de los Consejeros Regionales. Pero el camino hacia la redistribución del poder no muere en un mero acto eleccionario, sino que este corresponde a un primer paso hacia verdaderos gobiernos regionales representativos y con grados altos de autonomía.
Si nos gusta la participación ciudadana, entonces necesitamos una clase política valiente y decidida. Reformas como éstas implican grandes renuncias de poder, con el objetivo de devolvérselo a la ciudadanía: esos son los políticos que Chile espera.

















No se qué es primero, si el huevo o la gallina. Me refiero a si primero debemos otorgar a los gobiernos regionales las competencias suficientes para una adecuada y autónoma toma de decisiones en el ámbito regional, o si se debe partir por la elección de consejeros regionales (¿y, por qué no, intendentes o alguna suerte de autoridad ejecutiva en el ámbito regional?). Cada opción tiene sus pros y contras, aunque mucho me temo que si se opta por la segunda vía el discurso descentralizador quede en eso.
Ya pasó con los municipios, desde 1992 se pensó principalmente en la “democratización” de ellos, pero el proceso fue acompañado por otro en donde literalmente “le cortaron las alas” a los municipios en cuanto a una serie de competencias (y rentas).
Y siguiendo con los municipios, por ellos debiera partir la auténtica descentralización. Que lo que concierne a la comunidad local sea de competencia municipal, que los asuntos que conciernen a la región o gran parte de ella los defina la autoridad regional descentralizada respectiva, y en subsidio, el Estado. Incluso agreguémosle el ámbito vecinal… ¿por qué no reconocemos de una buena vez la función pública de las Juntas de Vecinos, y tratémoslas como tales?
Pero eso implicaría secar buena parte de la ubre fiscal… ¿qué político será lo suficientemente valiente como para renunciar a ella?
Y por último, ¿tendremos a la gente adecuada para integrar las instancias regionales? Mucho nos quejamos de lo mucho que faltan en muchos municipios personas preparadas… ¿y esperamos contar con más vacantes, siendo insuficientes ahora los postulantes idóneos?
Es cierto que muchas de las interrogantes planteadas son solucionables sobre la marcha, pero lo mismo se decía del Transantiago…
En definitiva, más que llenar cargos por elección popular, creo más necesario redefinir por completo la descentralización en Chile. Sin perder el norte de Estado Unitario que ha sido la máxima imperante en Chile (desde el vergonzoso y aberrante desvarío federalista de 1826), construir un sistema que reconozca que cada nivel de gobierno tiene sus propias características que los hacen propios, y que cada uno de ellos merece contar con las competencias y los recursos adecuados para cumplir “sus propios fines específicos”. Y, por cierto, preparando a quienes quieran asumir tales labores, para que a la hora de ser sometidos al escrutinio del respetable electorado, cuenten con las herramientas suficientes para responderle…. (y también al electorado, para que sepa por lo que vota, no como los miembros de cierto grupo de facebook que van a votar “por el alcalde que les elimine el impuesto al combustible”).
Salu2