14.Nov.2008 at 14 | jsajuria
Los límites de la propiedad intelectual (Columna Revista Capital
Estimado lector, si usted se compra un CD original de su grupo favorito, en un local establecido y con boleta, ¿sabe que no puede traspasarlo a su reproductor de MP3 porque es una violación a la Ley de Propiedad Intelectual? O si usted es un estudiante, ¿sabe que si su profesor le da como lectura para una prueba un determinado libro, y ocurre que no se encuentra disponible en la biblioteca, no le puede sacar fotocopias? Bienvenido, entonces, a Chile, un país evidentemente atrasado en temas de propiedad intelectual y derechos de autor.
Las tecnologías digitales e Internet han traído nuevos desafíos a la producción artística y cultural, en especial en lo referente a la defensa de los derechos de autor. Nadie niega que el esfuerzo que realiza un artista a la hora de crear tiene un valor. Es la producción cultural la que refleja nuestros sentimientos y conflictos sociales, la que los hace presentes, los transmite y nos interpela a hacernos cargo de sus temas de fondo. Claramente, aquellos que apuestan a vivir de esto merecen el adecuado reconocimiento y, por qué no, una merecida retribución financiera.
Internet plantea interrogantes complejas a la hora de regular estos temas. La transmisión de música, videos, libros u otros contenidos, de manera gratuita e instantánea, trae consigo un aparente perjuicio a los creadores, quienes dejan de percibir dineros que debieran ingresar a sus bolsillos, al menos bajo los actuales estándares. Para solucionar esto, junto con otros temas, se está trabajando una nueva Ley de Propiedad Intelectual.
Durante meses, diversas agrupaciones interesadas en el tema, la mayoría representantes de la sociedad civil, se reunieron con miras a alcanzar consensos respecto a las excepciones y nuevos paradigmas de la propiedad intelectual. Los creadores agrupados en la UNA (Unión Nacional de Artistas), han propuesto que las empresas que entregan servicio de Internet se hagan responsables del uso que sus usuarios den a las conexiones, pagando una tarifa que permita “paliar” el supuesto daño que sufren. Lo que ellos no entienden es que Internet cambió para siempre la manera de comprender y transmitir la cultura y que combatirla o combatir a los usuarios no va a ser nunca la manera de solucionar el problema. Grupos musicales como Radiohead y Nine Inch Nails han dado luces de las nuevas maneras de entender este mercado, poniendo énfasis a las presentaciones en vivo y liberando sus canciones. Ellos han percibido que la ciudadanía premia con su fidelidad a aquellos que saben conectarse con sus intereses. Sería una pena que los representantes de la cultura, tan acertados a la hora de expresar el devenir de los tiempos, fallen en esta monumental tarea de comprender que el mundo ha cambiado, y para siempre.
















