Contra la exclusión, con coherencia

Patricio Walker nos expone su punto de vista (y el de parte de su facción dentro de la DC) en El Mercurio. La verdad es que pocas veces he estado tan de acuerdo con él y con la apreciación que debiera hacer su partido al respecto. Podemos estar de acuerdo con acabar la exclusión y podemos estar de acuerdo con que el sistema binominal es perverso, pero ninguna de estas cosas nos puede llevar a transar los valores más primitivos de una colectividad política. El PC y la DC son como agua y aceite y no corresponde que, por una movida electoral, pasen por alto sus profundas diferencias.

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Durante las últimas semanas se han expresado distintas opiniones en relación con un eventual pacto electoral entre la Concertación y el Partido Comunista, las cuales, en ciertas ocasiones, han sido objeto de caricaturas o reducciones simplistas producto de la pasión generada. Sin pretender seguir participando públicamente en este debate, toda vez que prontamente se iniciará el análisis del tema en el ámbito interno de la DC, quiero dejar constancia de las razones que sustentan la opinión del suscrito.

A raíz de la imposibilidad de lograr apoyo de los parlamentarios de oposición para modificar el sistema binominal y poner fin a la exclusión de algunos sectores políticos, reitero mi disposición favorable a que el pacto Concertación de Partidos por la Democracia se omita de manera acotada en algunos distritos, de modo tal de terminar con dicha exclusión. De esa manera, se cumplirá con el sano propósito de que todos los sectores políticos, incluido el Partido Comunista, tengan una adecuada representación parlamentaria. Así como en el pasado nuestros fundadores se opusieron a la Ley de Defensa de la Democracia, hoy los DC nos oponemos al sistema electoral vigente y a la exclusión.

En relación con la fórmula propuesta, que consiste en incluir a los candidatos del Juntos Podemos dentro del pacto parlamentario de la Concertación, estimo necesario hacer algunas precisiones, bajo la clara premisa de que todos los demócratas cristianos compartimos la idea de terminar con la exclusión, pero que tenemos diferencias respecto del medio más idóneo y coherente para alcanzar dicho fin.

La Democracia Cristiana rechaza una visión puramente pragmática y utilitarista del poder basada en el mero cálculo electoral. En la actividad política existen principios que deben ser observados siempre, atendida la dimensión ética de la misma. Si esto es así, la pregunta que cabe plantearse es si es indiferente integrar un pacto político parlamentario con sectores con los que se tienen diferencias fundamentales en materias políticas, o si, por el contrario, no es acaso necesario tener un mínimo de coherencia, y un mínimo común ético y político, para integrar un mismo pacto.

Un pacto parlamentario es, por definición, un pacto político, pues, a través de éste, se están eligiendo los integrantes de un Poder del Estado cuya naturaleza es eminentemente política, en que los votos de un candidato pueden beneficiar al compañero de lista. Por lo tanto, es imprescindible que exista una coherencia básica entre quienes conforman un determinado pacto político.

En un eventual pacto político parlamentario por inclusión entre la Concertación y el Juntos Podemos no se observa un mínimo de coherencia en temas fundamentales. La Democracia Cristiana ha defendido siempre el principio de la supremacía de la persona por sobre cualquier estructura política, social o económica; el respeto irrestricto por los derechos humanos, una concepción integral del bien común, y la compatibilidad entre el ideal de justicia social y la libertad de las personas. La visión del Partido Comunista en estas materias y su defensa entusiasta de algunas dictaduras de izquierda hasta el día de hoy hacen, en mi opinión, incompatible la coexistencia de la DC y del PC en un mismo pacto político o electoral por afectar nuestra coherencia ética y política, tal como fue señalado por la DC en las últimas cinco elecciones parlamentarias.

A su turno, siguiendo en la lógica de la coherencia, lo usual es que los pactos parlamentarios se definan en función del apoyo a un candidato a Presidente de la República. El hecho fundamental es que la Concertación es una coalición de gobierno, mientras que el Partido Comunista, legítimamente, es un partido de oposición. No se entendería, y se prestaría a confusión, que una coalición de gobierno abriera cupos parlamentarios al interior del pacto a un partido de oposición. En democracia, o se está en el Gobierno o se está en la oposición, y es ese hecho fundamental el que determina los alineamientos políticos, parlamentarios y electorales.

Asimismo, considerando los problemas de gobernabilidad que ha enfrentado la actual coalición, al perder la mayoría en ambas cámaras y de ser cierto que el Partido Comunista pretende presentar entre 12 y 14 candidatos dentro del pacto Concertación, es evidente que los problemas de gobernabilidad, lejos de resolverse, se profundizarán, en caso de elegirse un número importante de ellos, con un subsidio político electoral generoso por parte de la Concertación.

En consecuencia, es perfectamente posible encontrar una fórmula, sobre la base de la omisión acotada de la Concertación en algunos distritos, que permita a los sectores que se encuentran excluidos del Congreso Nacional tener una representación parlamentaria adecuada, sin perder la coherencia que debe existir entre quienes integran un mismo pacto político electoral.

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