14.Mar.2009 at 14 | jsajuria
Carolina Tohá: Duplicando a Bachelet
Mi amigo personal y colega Cristóbal Bellolio escribe sobre el cambio de Gabinete en La Tercera. Definitivamente con un tono menos ácido que mi reciente columna, pero no por ello menos acertado.

Si algo ha quedado demostrado en estos tres años de gobierno, es que las características personales de la Presidenta representan un efectivo capital político, que puede incluso llegar a atenuar el juicio crítico que recae sobre la propia gestión gubernamental. Todavía existen desafíos para que nuestro país, acostumbrado a la mano firme sino autoritaria, sintonice mejor con este tipo de liderazgo. Pero por lo pronto, la decisión de instalar a Carolina Tohá como vocera de La Moneda parece ser el fruto de una lectura política correcta. Continuar con un personaje socarrón e insidioso a cargo de las comunicaciones en pleno año electoral era demasiado arriesgado. Pudo Vidal haber jugado un papel importante para frenar la avalancha opositora en los peores momentos de la administración Bachelet, pero este es el momento en que los seductores deben sustituir a los púgiles, si la Concertación quiere terminar su cuarto mandato con la frente en alto y con posibilidades, aunque remotas, de ganar el quinto.
La Tohá deberá entonces adoptar las mismas armas que esgrime la primera mandataria. Por supuesto que la lealtad es importante (eso explica que el deslucido Vidal haya sido premiado con el ministerio de defensa), pero lo será aun más importante el tono, la sensatez y la limpieza en la mirada. Eso que llaman “cercanía”. No sería raro que esta jugada sea una respuesta de palacio a la designación de Marcela Cubillos como vocera de la candidatura opositora. Esta última, aun sin brillar, reúne condiciones similares a las descritas. Era impensable que dicho rol fuera asumido por un perro viejo de ladrido fácil. Si varios analistas ya anticiparon el comienzo de una “guerra sucia” entre Piñera y Frei, las nuevas chicas empoderadas serán las encargadas de verle el lado amable a la contienda. Además, dato no menor, ambas son hijas de altos funcionarios de la Unidad Popular y el Régimen Militar respectivamente. Pero al mismo tiempo representan una nueva generación que carga menos intolerancia y resentimiento. El mensaje, consciente o inconsciente, es altamente simbólico.
Pero con la designación de Carolina Tohá, una diputada en ejercicio, se abren otra serie de interrogantes. En primer lugar, es cuestionable que el Ejecutivo le “arrebate” a los electores de Santiago a su representante. Es lo más parecido a ningunearlos. Algo así como decirles: Ustedes pueden elegir a quien quieran, pero seremos finalmente nosotros quien decidamos si ejerce efectivamente el cargo. En segundo lugar, es sencillamente desconocer que la ciudadanía, cada vez más, vota por las personas y no por los partidos. En el presente caso será el PPD el encargado de designar a dedo al reemplazante de Tohá en el Congreso, alimentando la desconfianza democrática. Y en tercer lugar, a mi juicio el más grave, utiliza el recurso de la renuncia parlamentaria (incorporada en la reforma constitucional del 2005) para esquivar el problema de la incompatibilidad entre un cargo parlamentario y uno ministerial. Como las propuestas del senador Frei en orden a eliminar dicha incompatibilidad aun no se concretan, queda en evidencia que la movida del Gobierno burla el espíritu de la Constitución. Las consecuencias de esta práctica pueden anticiparse: El incentivo para los parlamentarios con opciones de llegar al gabinete es reelegirse, ya que si su candidato presidencial pierde, conservan su sillón en Valparaíso, mientras que si gana, toman posesión de su respectivo ministerio con la conveniente certeza de que su puesto será ocupado por uno de las mismas filas sin pasar por competencia democrática alguna.
En síntesis, es una buena noticia para el clima político que Carolina Tohá llegue a La Moneda. Pero como el fin no siempre justifica los medios, debemos llamar la atención sobre los nefastos efectos que puede tener el procedimiento utilizado.















