Un año decisivo para la juventud

Juan Eduardo Faúndez es el director del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) y nos comenta las aspiraciones del Gobierno respecto a la tramitación, en el Congreso, del proyecto que crea el Ministerio de Juventud y Deporte. Personalmente, considero que es una buena propuesta, mucho mejor que la institucionalidad con que contamos hoy en día. Sobretodo, es mejor que la idea que ronda por los pasillos de la campaña de Piñera de hacer un “Ministerio de la Familia” que agrupe temas como Mujer, Deportes, Juventud, Drogas, etc. Publicada en el diario La Nación el día 7 de abril de 2009.

www.injuv.cl

En los próximos días la Cámara de Diputados tendrá la oportunidad histórica de dar una señal y encantar a la juventud del país, debido a que se discutirá en sala el proyecto que crea el Ministerio del Deporte y de la Juventud, con sus respectivas subsecretarías. Con esta nueva institución nos acercamos a pasos agigantados a la concreción de una nueva forma de entender y hacer la política pública dirigida a este segmento etario, por cuanto son conocidas en la sociedad y a nivel estatal las carencias que Chile tiene para atender las nuevas configuraciones sociales de los jóvenes del siglo XXI.

Ahora bien, en el marco de esta discusión es pertinente preguntarse por qué es necesario aprobar este proyecto. En primer lugar, porque los jóvenes representan 25% de la población chilena, es decir, estamos hablando de cuatro millones de personas sobre las cuales se replican las desigualdades sociales, entienden la democracia y la participación de manera particular, se vinculan con las nuevas tecnologías de otra forma en comparación a otros segmentos, y presentan vulnerabilidades específicas, tal cual lo hemos visto a propósito de la reciente aprobación del subsidio al empleo juvenil, entre otras cosas.

Por otro lado, la actual institucionalidad que el Estado tiene en materia de juventud no está dando abasto con este nuevo escenario, el cual no siempre puede ser atendido desde otros ámbitos sociales como la familia o el mercado. Junto con esto, hay que considerar que en la actualidad el Gobierno de Chile cuenta con una oferta pública para los jóvenes provenientes de diferentes instituciones. Sin embargo, ésta es una oferta dispersa que no responde a una estrategia única y a objetivos comunes y, por tanto, lo que hacemos con este proyecto es ordenar una parte importante de los esfuerzos públicos en materia social con una mirada integral.

Otro cuestionamiento que surge en esta discusión es respecto de la vinculación entre el deporte y la juventud. Por una parte, hay que entender que las políticas públicas de juventud no se agotan en el deporte, como así también la política pública de deporte no tiene como sujeto beneficiario solamente a la juventud. Por la otra, que la confluencia de estos dos temas apunta hacia el desarrollo de políticas que velen por el crecimiento integral de la gente joven, contribuyendo a su salud mental y física, como asimismo convirtiéndose en un nuevo instrumento para prevenir conductas como el consumo de drogas y actos delictivos en general.

Unir el deporte con la juventud no es una iniciativa originaria de este proyecto. Por el contrario, existe una consolidada evidencia internacional de que ambas áreas pueden convivir institucionalmente tal cual ocurre en países desarrollados o “en vías de” como Francia, Singapur y Bélgica. Incluso la Unesco cuenta con un Departamento de Juventud y Deporte. Basándose en todas estas experiencias el proyecto busca que el nuevo ministerio articule dos realidades, con el objeto de promover de manera significativa la integración y el desarrollo social, en el que las futuras generaciones tengan un rol protagónico y con las oportunidades para ello.

En suma, un Ministerio del Deporte y la Juventud, con subsecretarías específicas de cada uno de estos temas, se enmarca dentro de la necesidad de modernizar a nuestro Estado a objeto de adecuarlo a medida que cambia nuestra sociedad. No hay que olvidar que desde la elaboración de la Carta Fundamental de los Derechos Humanos, hemos podido integrar y velar por las mujeres, los niños y otros segmentos. En Chile ha llegado la hora de asegurar un futuro digno y equitativo a las nuevas generaciones. En las manos de nuestros parlamentarios está el poder incidir en que la juventud chilena no sea un freno para el desarrollo del país.

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