15.May.2009 at 15 | jsajuria
Marco y los “abrazos de oso”
Publicado en La Tercera el 15 de mayo de 2009.

¿Le hace bien a la candidatura de Enríquez-Ominami contar con apoyos como el de Guido Girardi o Marcelo Trivelli? Esa pregunta me ha rondado en el último tiempo y no creo que haya una respuesta unívoca. Creo que en el fondo, tienen que ver con saber si Marco representa algo nuevo o es simplemente el producto del descontento de muchos. Para los que creemos lo primero, la irrupción de Enríquez-Ominami en las encuestas es visto como algo bueno. Su apuesta es valiente, pero sobretodo, representa una nueva forma de hacer política y una nueva generación de hombres y mujeres que ingresan al mundo público. La jugada del diputado PS tiene un objetivo mucho más noble que la candidatura en sí misma: sin quererlo ni buscarlo (parafraseando a la presidenta) ha dado con la clave para que la ciudadanía revalorice a la política y su rol en la sociedad.
Cuando la reciente encuesta de la UDD le otorga un 31% a Marco en el atributo de incorporar nuevos rostros a un eventual gobierno (versus un paupérrimo 6% de Frei y un esperable 50% de Piñera), pareciera que va por el camino correcto. No hay que olvidar que el candidato sigue perteneciendo a la Concertación, conglomerado político que lleva casi 20 años en el poder, y que pertenece a una familia de larga data en la política chilena. No obstante su militancia política y la poca identificación de su sector con la idea de cambio, el candidato ha sabido desmarcarse y cruzar la barrera ideológica, atrayendo a electores tradicionales de la derecha. Si todo esto va por buen camino, tal vez no aparece conveniente que él mismo se vea mezclado con aquellos que se han encargado de desprestigiar la actividad política.
Guido Girardi ha sido públicamente cuestionado por hacer uso y abuso de sus prerrogativas como parlamentario en beneficio privado. Incluso sus mismos pares lo han sancionado por ello. En el caso de Trivelli, sabida es su ansia de poder, que lo llevo a deponer una ficticia carrera presidencial a cambio de un cupo en la directiva DC. Ahora, que no lo consideran en la cartilla parlamentaria, mira con buenos ojos la alternativa de Enríquez-Ominami. Sin duda, ambos representan al oportunismo de siempre y las “mañas de político viejo” que tanto molestan. Pero ellos son sólo un ejemplo. A medida que Marco ha ido subiendo en las encuestas, son más los representantes que hablan con simpatía de su candidatura. Ya apareció Insulza y Lagos hablando de lo importante del mensaje que él trae, asimismo, miembros de la derecha, como Zalaquett o Longueira, lo elogian. Todos ellos son representantes de la vieja política y, por tanto, contrarios al mensaje que Enríquez-Ominami pretende lanzar. Todos estos apoyos o piropos, no son más que “abrazos de oso” que pretenden atraer al diputado al mismo eje en que se ha manejado la política durante 30 años. Abrazos de los que claramente debe escapar.















