"Sabemos que la batalla que se nos presenta será larga, pero recuerden siempre que no importa qué obstáculos estén en nuestro camino, nada puede interponerse al poder de millones de voces que piden el cambio." --Barack Obama
Hay argumentos sólidos para sostener que la actual crisis mundial en la economía afectará la carrera presidencial chilena. Aunque creo que no se tratará de una cuestión determinante a la hora de sufragar, es interesante indagar en el posible efecto que pueda tener en las candidaturas de Sebastián Piñera y Eduardo Frei, los competidores más serios.
A favor del postulante opositor juega la evidencia política comparada: La ciudadanía tiende a culpar al gobierno de la mala situación económica. El caso de Obama (una vez más) es ilustrativo, ya que justo antes de estallar el problema en Wall Street el candidato oficialista John McCain le estaba pisando los talones al demócrata. Después de eso, los republicanos perdieron toda esperanza de victoria. En Chile, la Alianza podría usufructuar electoralmente del descontento social generado ya no solamente por el Transantiago, sino además por el desempleo (que amenaza con llegar a dos dígitos) y el bajísimo crecimiento. Es dudoso que un Gobierno con déficit comunicacional pueda transmitir con claridad que su propia política fiscal responsable nos ha ahorrado complicaciones mayores.
A favor del senador democratacristiano juega el componente dogmático: En episodios de crisis, el sector privado se muestra insensible, mientras el Estado socorre a los más necesitados. Los chacones ya lo dicen en las calles santiaguinas. Como el contendor es nada menos que un reputado empresario y especulador bursátil, es esperable que los dardos de la Concertación vayan en esa dirección. La caricatura de Piñera asociada a la codicia, culpable del descalabro financiero según la propia Presidenta, contrasta con una coalición de centroizquierda que promueve medidas estatistas para “proteger” al pueblo. Y no olvidemos que fue precisamente Frei quien sugirió traspasar el sistema de transportes capitalino a manos del Estado.
En Independientes en Red tenemos la suerte de contar con una “corresponsal” en los EE.UU, específicamente en Washington. Marta Lillo, periodista del Diario Financiero y una reciente buena amiga de nuestra organización, se ha ofrecido a enviarnos sus impresiones y comentarios como una testigo presencial de uno de los momentos más importantes de la historia reciente: la asunción de Barack Obama como el presidente nº 44 de los Estados Unidos. Aprovechándome de la licencia Creative Commons del sitio de IR y de la anticipada buena voluntad de Marta, les traigo aquí un testimonio de primera fuente de lo que vaya pasando en el país del norte.
Jueves 22 de enero de 2009:
“Bueno, ya paso la tormenta. Literalmente, porque ayer jueves salio el Sol y se podia caminar tranquilamente por las calles de DC sin la marejada de gente que inundo la ciudad desde el fin de semana pasado. Los que tuvieron vision y se quisieron ir un dia despues de la ceremonia de Obama, pudieron llegar sin problemas a la estacion de trenes y el aeropuerto.
Mientras que los que nos quedamos, pudimos observar los efectos colaterales de la Obamamania. La limpieza del Mall era hoy tema para los diarios y estaciones de radio, porque la cantidad de basura que quedo fue “epica”.
Se pueden ver carteles en todas partes que dan la bienvenida a la familia Obama a la Casa Blanca, especialmente a sus hija Sasha y Malia. El nuevo presidente tambien se anoto otros bonus points con el cierre de la carcel de Guantanamo y con la decision de quedarse con su BlackBerry porque no quiere perder el “contacto” con sus mas cercanos y vivir en una burbuja. En fin, el hombre se las trae”
Al parecer mi debut en estas lides fue algo difícil, por lo que me hago cargo de algunos comentarios que apelaban a que no justificaba bien mi postura acerca de que Obama representaba la renovación política en los Estados Unidos. Bueno, aquí va el primer intento.
Cualquiera que se haya dado el rato de revisar las noticias en los últimos días, se dió cuenta de que estamos ad portas de un hecho sin precedentes en la política internacional. Por primera vez, un presidente negro va a asumir en los Estados Unidos. pero si nos quedamos unicamente en el componente racial, entonces no tendría la espectacularidad que hay hasta ahora.
Barack Obama representa el sueño americano, representa a aquel prototipo de persona que el país del norte pretende crear. Hijo de un padre africano y de una madre de Texas, vivió en Yakarta con un padrastro musulmán y terminó siendo críado por sus abuelos en Hawaii. Cristiano por convicción más que por tradición, estudió en las mejores universidades del mundo. Nunca ha sido una persona que reivindique la venganza ni el odio por la esclavitud hacia su raza, aunque ha sabido asumir los desafios que el tema racial enfrenta. Escitor de dos libros autobiográficos, en los cuales se nota que el ejercicio no es pura egolatría, sino que se vislumbra la historia de su país, a través de su propio proceso. Sin ir más lejos, el libro “Audacity of Hope” hace una presentación de lo que después sería su programa de campaña.
¡Qué ingenuos fuimos al creer que, por fin, la calculadora electoral iba a abandonar los pasillos del Congreso! Las organizaciones que hemos trabajado y luchado por aumentar los niveles de democracia, promoviendo la inscripción automática y el voto voluntario, nuevamente nos hemos llevado una desilusión. Si antes fue el abanderado de la Alianza quien hipotecaba nuestros anhelos, cediendo a los cálculos de la UDI, hoy lo hacen los mismos que tanto levantaron la voz a favor de la medida.
La Concertación, y la izquierda en general, reúnen a la mayor parte de las víctimas de violaciones a los Derechos Humanos, ocurridas hace más de 20 años en plena dictadura. Eso es un hecho innegable, como innegable es que, para muchos de los afectados y sus familias, el dolor perdura hasta nuestros días. Si hay alguna herida histórica por la que Chile aún sufra, debiera ser ésta. Pero por lo ocurrido hace 30 años no podemos permitir que haya sectores en Chile que crean tener el monopolio de los DD.HH. y que sólo ellos puedan hablar o denunciar supuestos abusos.
Los casos de falsos detenidos desaparecidos que se han denunciado estos últimos días pueden ser considerados como el margen de error esperable de un sistema que no se luce por su rigor, sino por el interés de abarcar la mayor cantidad posible de casos. Así, el espacio a aprovechamientos mezquinos y el engaño está abierto. En ese sentido, la primera responsabilidad sobre estos casos no está en el Gobierno o en las comisiones que tuvieron a su cargo la redacción de la lista de los beneficiarios, sino que recae sobre aquellos que, abusando de la fe pública, pretenden ingresar a estas categorías para obtener beneficios que no se merecen ni les corresponde. Un gran daño le han hecho al sistema y a los familiares de los DD.DD. que ven como un grupo de desvergonzados se sirve de las luchas que ellos mismos han protagonizado.
@dbrieba @_ahg_ un buen ejemplo es comparar elecciones PS con las RN (ctdad de votos, n" de candidatos, sistema electoral, "lotes") in reply to dbrieba2 hrs ago